
Ella se guiaba por despertadores, aquellos comúnes y corrientes,puras cifras y un par de punzantes agujas. Condenados aparatos que nos reglan y limitan los horarios y obligaciones tortuosas. Lenta y afortunadamente otra clase de despertadores comenzaron a activarse, los despertadores del corazón, la alarma que ella siempre esperó y pensó que nunca iba a llegar. Ese latido inquieto, esa respiración entrecortada, las mil y una sensaciones en el estómago. Ya no podía seguir con los ojos cerrados. Era hora de despertar.

"Condenados aparatos que nos reglan..."
ResponderEliminarNo creo que sea culpa de los aparatos... Al fin y al cabo hoy es jueves por que lo creemos.
Mas alla de eso... es verdad.
yo suelo pensar, mientras me levanto para apagarlo: "que descontextualizado este aparato, todo quieto y esto sonando como loco" y lo apago. Y me vuelvo acostar. Y llego tarde.
Saludos!