skip to main |
skip to sidebar

Ya sin vida nos matamos, nos seguimos matando, entrecortamos movimientos y respiración.
Nos oprime, nos sigue oprimiendo. Estáticos. Atemporales. Atónitos. Muertos respirando.
Si se pudiera establecer un parámetro entre mi locura, mi cuerpo y este espacio, líneas difusas y la sensación de no estar en ningún lado presencial, ser etéreo, baba mística y escurridiza.

Un punzón que nos perfora cual glasé. Nos estamos dando cuenta qué tan necesario es, un cambio, una exteriorización de todos los miedos, de todos los aciertos y desaciertos. Cerrar los ojos y parar el llanto, abrazándose a aquello que supo llegar en el momento esperado, ahora sintiendo que se resquebraja y se diluyen sus cenizas en nuestras manos. Un manotazo de ahogado, un pecho sin aire, re-inventarse y renacer, dar todo de nuevo, ésta vez sin margen de error.